Curaduría Agustina Punte

 

Con motivo de los 100 años de la inauguración de este icónico edificio realizamos un recorrido por su historia, a través de la muestra Florida 100. Reflexionar sobre este edificio, parte importante del patrimonio de la ciudad, sobre su historia y el contexto en el cual surge, nos permite entrar en contacto con nuestra propia identidad. Quiénes somos hoy como sociedad y como institución, está fundado sobre las paredes construidas por aquellos que apostaron por nosotros 100 años atrás. Sus creencias y valores se reflejan en el entramado de un edificio que, si bien como institución bancaria tiene funciones específicas, en los detalles particulares que lo definen, va más allá de lo simplemente utilitario.

Comenzamos el recorrido presentando su fachada patrimonial, la cuál destaca por el estilo neoplateresco que eligieron los arquitectos Chambers y Thomas, con colaboración del estudio neoyorkino de York y Sawyer. Dicha elección se encuadra en el movimiento historicista, que buscaba honrar el pasado arquitectónico del lugar, celebrando así la hispanidad de estas tierras donde el Banco de Boston había abierto su primera sucursal internacional en 1917. Dado su exponencial crecimiento, en 1920 compra la esquina de la nueva diagonal, y en 1922 comienza la construcción de su primer edificio propio, en una Buenos Aires que se estaba conformando como una gran urbe. 

La entrada de la esquina, más las dos laterales, ornamentadas con 400 toneladas de piedra traída ya tallada de Indiana, Estados Unidos, más su famosa puerta de bronce, con su mecanismo para abrirse descendiendo por debajo del nivel de la calle, se convirtieron rápidamente en parte del imaginario que caracteriza la Diagonal. Esto se ve reflejado en las muchas imágenes del Banco que se pintaron o se reprodujeron a través de la fotografía desde sus comienzos. Los detalles del interior del edificio no se quedan atrás en su espectacularidad, ya que al ingresar transmite la sensación de un palacio más que la de un banco, generando calidez con sus colores, lejos de la fría arquitectura que uno imagina más propia de lo bancario.

Contextualizando el momento de su inauguración, en noviembre de 1924, hacemos referencia a los grandes cambios de la década del 1920. Aparece la radio, a través de la cual el tango entra en cada casa, por lo que dejamos una lista de canciones del momento disponibles para disfrutar, armada por la Scala de San Telmo. Mostramos el viraje radical en la forma de vestirse de las mujeres, con faldas y pelo corto, gracias al aporte del Museo de la Historia del Traje. La velocidad en que la ciudad crece deja su impresión en los artistas, que vemos reflejado en el pincel impresionista de Pio Collivadino, en la mirada futurista de Xul Solar, o en las palabras melancólicas de Borges.

Los detalles en la construcción del edificio, no solo se destacaban por su belleza y riqueza arquitectónica, sino también por la tecnología de avanzada que guardaba entre sus paredes: aires acondicionados, múltiples ascensores, sistema de correo interno, y la caja fuerte más segura existente hasta esa fecha. Ambas dimensiones nos hablan de la primacía de la seguridad y de estar a la vanguardia, valores que siguen presentes en el banco que habitamos hoy cuando vamos a nuestras aplicaciones móviles o web. 

A la par del centenario de la inauguración de este magnífico edificio, celebramos el compromiso sostenido durante 50 años de nuestro Banco promoviendo el comercio internacional en la Argentina a través de su Fundación, creada en 1974. Desde entonces cumple con su misión de plantar banderas argentinas por todo el mundo.

Los invitamos a acercarse a la exposición en el Espacio de Arte de Fundación ICBC, ingresando por Bartolomé Mitre 562, 8vo piso. Para coordinar una visita escribir a cultura@ficbc.com.ar